
Ya no me quiere.
¿La estará pasando bien? Su cara no lo demuestra. O ¿por qué tiene esa cara?
Tiene cara de aburrimiento, ¿se querrá ir?
¿Querrá que me vaya?
No le caigo bien.
Si mañana le mando un mensaje de texto no me responde ni loco.
No le atraigo. Esta remera me queda mal. Tendría que haberme puesto pollera.
¿Y si soy yo la que le está poniendo cara de incómoda?
Muero porque me bese y ni me mira. O sea, no hay feeling.
¿Qué le dirá a sus amigos? Que soy horrible y aburrida.
Para mí que se está arrepintiendo de haber venido y se está insultando por no haberse quedado en su casa jugando a la Play o por no haber ido al bar con sus amigos.
Piensa que ella era mejor y más linda.
¿Me volverá a llamar?
¿Por qué no me mira? Heeeeeeeey, mirameeeeeee.
No soy interesante. Sí. Pensamientos ambiguos, tontos e insensatos invaden a la mujer en situación de duda. Pensamientos que si traspasan esa barrera y se verbalizan, provocan no sólo una situación incómoda sino un enojo de parte de él, que nunca comprenderá que cada palabra dicha es una provocación para que él reaccione. Por eso, solemos sentir que, cuando más necesitamos que nos comuniquen algo, parece que es ahí, cuando menos dicen. ¿O será que somos muy pretenciosas? No sé. Por otro lado, a veces hay un factor decisivo y es que en una relación no siempre los dos van por el mismo camino. Y esto se relaciona con el punto anterior. No se exteriorizan pero buscan cosas diferentes. Quizás ella contención y él sexo, o él amor y ella diversión. Y tener fines diferentes en la relación, condiciona a intentar entender al otro desde la concepción propia y no desde la ajena. (Sigue el link)
http://www.youtube.com/watch?v=-2XsRa0UsPY

Y en la cama… ¿Salto del tigre o abrazo de oso? Como nos cuesta mucho separar lo que es el amor y el placer sexual, bajo las sábanas el deseo pasa por otro lado: no todo es penetración, nos gustan las caricias desde la cabeza hasta la punta de los pies. Cuando ella dice que No es Sí ¿o no?Cada situación es especial y particular. El secreto reside en saber interpretar y sobre todo en actuar en el momento indicado. Es dar y recibir en su justa medida.A las mujeres, no nos gusta sentirnos objeto ni un entretenimiento pasajero. Nos gusta saber que podemos querer y hacerlos sentir bien. Nos gusta sentirnos seguras, atractivas y sobre todo protegidas, contenidas y queridas.



