lunes, 15 de septiembre de 2008

Homosexualidad

En el siguiente link econtrars un archivo leelo y comentalo

http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/56/pr/pr26.pdf

La Nueva Sexualidad



Él es más directo, ella pide más preámbulos; surge, entonces, la discusión y lo que pretendía ser un momento de placer termina en distanciamiento. Hombres y mujeres somos distintos, conocer esas diferencias nos ayudará a ser mas comprensivos, disfrutar mas y evitar también muchas disputas.

HOMBRES Y MUJERES:

Conocer las diferencias sexuales entre hombres y mujeres es de gran ayuda para entender reacciones, estímulos, encuentros o desencuentros con el otro. Los expertos Miren Larrazabal (Presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología), Francisco Cabello (Director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología) y José Luís Arrondo (Urólogo y Andrólogo) explican nuestras diferencias mas evidentes y como usarlas a nuestro favor y desbancan los mitos que nos han impedido disfrutar de un sexo pleno. En definitiva, dan pista para una sexualidad saludable.

Si entendemos el sexo como algo lúdico, “conocer las reglas del juego, con quien juegas y por donde le va bien la jugada al otro, dará unos resultados mucho mejores”, asegura José Luís Arrondo. Conocer al otro es importante, pero no suficiente, para llegar a una compenetración sexual es fundamental la comunicación sexual: “Hablar de lo que se desea y no desea y de las fantasías que queremos compartir con nuestra pareja; en definitiva, se trata de volcar en el otro todo lo que es mi yo sexual, lo que me constituye como persona sexual (Larrazabal). Como explica Cabello, hay que tender la comunicación a partir de la cual se puede llegar a conocer los puntos fuertes y débiles de la otra persona.

¿PASIÓN O EMOCIÒN?

Cada persona, más allá de su sexo, tiene su propia sensibilidad y conducta placentera, por lo que es muy difícil generalizar, pero a grandes rasgos, ¿Cuáles serian aquellas características del hombre que deben conocer las mujeres y viceversa? En opinión de cabello, “lo imprescindible para el varón seria conocer que la respuesta sexual femenina no siempre comienza por el deseo, en mas del 50% de los casos. Especialmente en parejas de larga duración, la relación sexual comienza con la intimidad, seguida de la excitación, luego vendría el deseo; de ahí que la mujer no siempre tenga una predisposición especial a comenzar ella la relación sexual”.

Por su parte, la mujer debería ser consciente de que, de la misma manera que a veces no tiene orgasmo, no siempre el hombre va a responder con una erección adecuada. Tampoco debe pensar que si no llega al orgasmo es por un tiempo de insuficiente de penetración o porque su pareja no le ha sabido estimular.

Para Arrondo, la mujer debería saber que el hombre es más sexual, que su libido esta mas a flor de piel, que le encanta la vista, tocar, el cuerpo a cuerpo, sin olvidar que cada vez hay mas hombres a los que les gusta el oído y la ternura les excita. Y el hombre debería entender que la sexualidad de la mujer es mas mental, mas controlada por la cabeza y las emociones, que necesita mas antes y después y le encanta los preámbulos, sin olvidar que hay mujeres que al mínimo roce se empiezan a excitar, lo que desbanca la idea de que la mujer es lenta.


Hombres y mujeres buscamos el placer en el acto sexual, lo que nos hace diferir es la forma de acercamiento. A un hombre una vez que se le dispara la respuesta sexual es mas finalista; es decir, posee mayor inclinación, debido a su biología, a querer consumar, a llevar su respuesta hasta el final. En cambio, a las mujeres se les puede disparar la fase del deseo y no querer nada mas, solo apetecemos jugar sin hacernos falta la genitalidad.

Sexo, Salud y Placer

Entre las diferencias biológicas de hombres y mujeres, las hormonas juegan un papel fundamental. “Pasamos por unos ciclos hormonales que los hombres no pasan. Influye que muchas mujeres refieran que su deseo esta mas exacerbado antes de la menstruación, a mitad de su ciclo o al final”, argumenta Larrazabal. Por su parte, para el hombre seria de gran ayuda que la mujer conociese la presión a la que esta sometido al estar tan preocupado por la ejecución del acto sexual, lo que a veces lo convierte en espectador mas que en actor. Eso lo debe de conocer la mujer, para tranquilizarlo, para darle ese ambiente incondicional donde los amantes deben estar relajados y deben entender que el fin de la sexualidad es dar y recibir placer.


El requisito para disfrutar de una sexualidad placentera parte de que hombres y mujeres entendamos que la mujer es responsable de su placer y el hombre del suyo. Uno nunca debe responsabilizar al otro, sino que se provee su propia felicidad.

Conocer la sexualidad de la pareja y hacerse responsable del placer sexual de cada uno es una de las nuevas dimensiones de la salud sexual, un concepto que ha variado en las ultimas décadas y ha dejado de ser exclusivo de la reproducción o de las enfermeddes de transmisión sexual. La OMS, en su definición, incluye conceptos como placer, experiencias sexuales seguras y derechos sexuales, que deben ser respetados, protegidos y satisfechos.

Entender la sexualidad desde esta nueva visión es disfrutarla en toda su plenitud. Son muchos los expertos que hablan de este nuevo modelo sexual. El sexo es salud, de modo que se concibe el bienestar sexual como fuente de salud como el colesterol y la hipertensión. Al ampliarse el marco conceptual de la sexualidad, “ahora se habla de cómo hacer y desarrollar y potenciar las fuentes de placer de la sexualidad”, señala Larrazabal. Cabello, sin embargo, considera que no hemos cambiado tanto. De hecho si revisamos las estadísticas sobre conductas sexuales apenas hay cambios. Lo que parece evidente, afirma Arrondo, es que nuestra sexualidad nada tiene que ver con la de nuestros padres o abuelos, ni con la de nuestros hijos o nietos, porque los roles van cambiando.





MITOS EN TORNO A LA SEXUALIDAD FEMENINA
MITOS EN TORNO A LA SEXUALIDAD MASCULINA

Entre los mitos mas perjudiciales para las mujeres se encuentra la masturbación femenina y la creencia de que existen dos tipos de orgasmos, el vaginal y el clitoniano. Es muy importante que las mujeres sepan que formas de alcanzar el orgasmo hay millones, desde tener una fantasía sexual que te puede provocar el orgasmo solo de pensarlo en el chorro del agua de la ducha, la mano o el vibrador.

Orgasmo como fenómeno fisiológico hay solo uno y la manera mas frecuente de alcanzarlo es por estimulación del clítoris. Cuando se alcanza por medio de la penetración es bien porque se esta rozando el clítoris o porque la postura permite que con tu mano o con la de tu pareja puedas estimular el clítoris.

Otro de los mitos mas extendidos es la creencia de que la satisfacción de la mujer depende del tamaño del pene, algo que poco tiene que ver con la realidad. Entre las mujeres de nuestra cultura un pene grande forma parte de sus fantasías eróticas habituales, por tanto, tiene una influencia importante desde un punto de vista psicológico. Sin embargo, los estudios de laboratorio demuestran que el tamaño del pene interviene poco en la respuesta femenina dado que la mujer solo posee terminaciones sensitivas receptoras de placer sexual en los primeros tres centímetros de la vagina.

Creer que el hombre necesita menos tiempo, que siempre esta disponible y que no requiere ningún estimulo para disparar su sexualidad ha supuesto una lacra. Es un error por que los hombres y las mujeres necesitamos ser estimulados, aun persiste la idea de que el hombre siempre tiene deseo, cuando un 8% de las consultas al sexólogo de ellos es por falta de deseo.

También todavía cree que tiene que ser un superatleta sexual en vez de centrarse en otros aspectos, como la potecianciòn de la intimidad.

Otras creencias perjudiciales son pensar que es promiscuo por naturaleza y que el pene es un órgano fundamental porque pene es igual a sexo, la sexualidad es igual a erección y la penetración es la única vía de la sexualidad, y esto conlleva al tamaño del pene.

Otro mito es que si eyaculan mucho son mas hombres y que ellos tiene mas facilidad para el sexo por sexo. La idea de sexo por sexo esta denostada. En el sexo también esta incluida la afectividad, no solo se intercambian fluidos, también emociones.


Para más información:

http://www.fess.org.es
http://www.abcsexologia.com
http://www.responderalmomento.com
http://wwwsexualiti.org

sábado, 13 de septiembre de 2008

EL PLACER ES MIO

El deseo es como una margarita que, según vamos restando pétalos, va perdiendo fuerza: te deseo apasionadamente, mucho, bastante, poco…no tengo ganas de ti. Y así se queda, muchas veces, como el tallo desnudo de una flor: vulnerable primero y definitivamente abandonado después, sin brillo, sin atracción. ¿Caprichoso? Si, en parte si. No siempre se plegara a nuestras voluntades. Es inquieto y fácilmente se distrae, va y viene.

Pero ahí estamos nosotros para “educarle”, para, dándole atención y cariño, permitirle sacar lo mejor de si; para no dejarle que se apague, sino que recupere esa luz con las que envuelve el bienestar físico y emocional de la pareja; para que continúe sorprendiéndonos. Un dossier para entenderle y aliarnos con él.

El sexo es un motor importante en la relación. Darle la espalda es amputar a la pareja de un lenguaje exclusivo y de una fuente de júbilo y unión. Buscamos respuesta y solución a los altibajos del deseo para acceder a un mundo novedoso cada vez que se explora.


La caricia es un lenguaje,
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen.

La caricia no es la copia
de otra caricia lejana, es
una nueva versión casi
siempre mejorada.

Es la fiesta de la piel la
caricia mientras dura y
cuando se aleja deja sin
amparo a la lujuria.

Las caricias de los sueños,
que son prodigio y encanto,
adolecen de un defecto,
no tienen tacto.

Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia.

Es claro que lo mejor no es
la caricia en si misma sino
su continuación.

Mario Benedetti





En su Informe sobre caricias, Benedetti se abre el vasto mundo de la sensualidad y la sexualidad a través de las caricias, todo un lenguaje y uno de los muchos ingredientes que, trabajándolos a fuego lento, conforman la base de una sexualidad sana y placentera. Sin embargo, seguimos relacionando sexo con cama, coito y orgasmo. Perdemos así la enorme riqueza que esconde el mundo de la sexualidad, un terreno llenos de recónditos rincones donde perderse, entregarse y recibir, donde comunicarse…porque la sexualidad es ante todo” un modo de comunicación, de expresión de emociones”.

Fuente de placer personal y de pareja, de salud física y mental, cuando hay una actividad sexual sana y saludable, la persona se siente más segura de si misma y con mejor autoestima. Es, además, un modo de potenciar la pareja. “Cuando hay relaciones sexuales sanas se da una complicidad en la relación que no se consigue con otros modos de comunicación”.

Hablar sin temores

Pero la comunicación falla y mucho en el terreno sexual. El 50 % de las mujeres se quejan de que su pareja no conoce sus gustos, los hombres también. Pero ¿hablamos sobre ello? La respuesta es poco o nada: “Hay muchas parejas que tienen una comunicación excelente y, sin embargo, mantienen un silencio atronador en lo que al sexo se refiere. En ocasiones, esta actitud, tiene que ver con la vergüenza; otras con ideas irracionales, como pensar que la sexualidad debe ser algo espontáneo y hablar sobre ella hace que deje de serlo. Pero si el silencio suele ser muy negativo aun lo es mas algo mucha mas común: fingir que todo va bien, que se sienten plenos sexualmente, cuando en realidad se esta viviendo el sexo como algo predecible, se esta insatisfecho o se esta sufriendo cada vez que deviene un encuentro sexual”.

Parece que se habla de sexo en todos los lados –conversaciones entre amigos, libros, prensa…-en todos los lados menos en casa, donde seguimos sin atrevernos a decir lo que nos gusta o no y sin proponer cosas nuevas. Para luchar contra esa barrera hay que crear un terreno en el que pueda hablarse de la sexualidad sin tapujos, con la tranquilidad de ser aceptado y comprendido. El miedo a herir al qué pensará coarta el dialogo sexual.

Vencer barreras

Encontrar en la pareja la seguridad para expresar lo que sentimos y nos preocupa es la mejor manera de atajar estos problemas. Pero hablar con confianza no significa sentirnos obligados a contarlo todo, hay partes que deben quedarse en la intimidad de cada uno, como es el caso de algunas fantasías sexuales: “Pueden pertenecer al terreno de lo personal y solo compartir con el otro aquellas que contándolas va a favorecer en lugar de entorpecer el curso sexual. Ante la duda de contar o no una fantasía, es mejor guardársela para uno mismo”: (Bustamante)

Para alcanzar ese terreno en el que hablar con confianza también hay que superar otro problema habitual: la falta de espacio y tiempo de calidad. Creemos que pasamos mucho tiempo junto; sin embargo el unico tiempo que deberíamos contabilizar es aquel en el que ambos estamos por y para el otro. Muchas veces 30 minutos con un amigo en un café es mucho mas intenso que horas con la pareja.

LA FALTA DE SINCERIDAD EN TORNO A LA SEXUALIDAD, LA MONOTONIA, LA OBLIGACION Y LOS “DEBERIA” DESTROZAN AL EROTISMO.

Cambiar la actitud ante la sexualidad, vivirla con naturalidad, experimentarla no solo como sexo, sino también como el placer de estar en intima conexión con otra persona, de ser abrazado, de estar siendo ser amado, supone abrirse a un nuevo mundo. Supone también estar fortalecido para los malos momentos, que los habrá porque el deseo, caprichoso, tiene altibajos, la mayoría de las veces por variables externas. Falta de espacio y tiempo en la pareja, llegada de hijos, estrés, problemas económicos, laborales o de salud, efectos de determinados fármacos o conflictos con la pareja son algunos de los factores que explican la falta de deseo.

Son también muchos los fantasmas que surgen en torno a la sexualidad, mermando el placer: “La monotonía y rutina –destaca González-. Realizar la actividad sexual los mismos días, en los mismos lugares, como siguiendo un protocolo, destroza el erotismo y el deseo sexual. También afecta el deseo de quedar bien, de cumplir: la sexualidad se lleva mal con las obligaciones y los deberías”. Bustamante la complementa: “Tenemos que aprender a escucharnos y atender a nuestro verdadero deseo y no buscar el encuentro sexual porque “ya va tocando” o para contentar a la pareja. Convertir el sexo en una tarea o en un examen causa la perdida del deseo”.

Son muchos enemigos, pero tenemos un poderoso aliado, nosotros mismos. González lo explica: “El deseo sexual tiene una doble vertiente. Por un lado hay un componente hormonal, pero realmente el deseo depende del mayor órgano sexual, que es el cerebro. Depende de cómo cuidemos nuestra vida sexual, de cómo nos encontramos con nosotros mismos y con la pareja, etc.”. Carmen López Sosa hace una bella metáfora en Sexo y solo sexo: “Nuestro cuerpo es como una orquesta, en la cual el director es nuestro cerebro y el resto de nuestro organismo son los instrumentos que interpretan la partitura del placer. El jubilo que proporciona el placer crea adictos”.


Y este jubilo, en el que entran en juego todos nuestros sentidos, depende exclusivamente de nosotros por que, aunque baja el deseo sexual, si habitualmente tenemos una frecuencia de relaciones estables, el deseo se recuperara. Ante las etapas mas criticas, Bustamante recomienda “aceptar que el deseo puede atravesar por diferentes fases sin que eso signifique que se haya perdido el amor y ocuparse en vez de preocuparse. Tratar de seducir de nuevo a la pareja y alimentar el prolifero terreno de la fantasía”. Y entregarse al placer de descubrir, como rememora Octavia Paz en su poema A través:

Doblo la página del día
escribo lo que me dicta el
movimiento de tus pestañas.

Mis manos abren las cortinas
de tu ser, te visten con otra
desnudez, descubren los
cuerpos de tu cuerpo.

Mis manos inventan otro
cuerpo a tu cuerpo (…)

Al cerrar los ojos los abro
dentro de tus ojos (…)

Octavio Paz.

LOS ALIADOS DE LA LIBIDO


El sexo forma parte de nuestra vida, contribuye a nuestra evolución como individuos y es fiel reflejo de la misma. Trabajar en su desarrollo, ya sea personal o de pareja, repercute en nuestra autoestima. Nos enseña a querer al otro, queriéndonos.

A veces los tabúes nos paralizan, nos impiden elegir una sexualidad propia que no tiene que parecerse a lo que se lee u oye. Llegar a ser “sexualmente” uno mismo es una opción personal. Para Antonio Bolinches “el placer sexual es tan importante como uno considere. Para algunas personas, es fundamental: otras sin embargo, se realizan en otros terrenos”.

En Tu sexo es aun mas tuyo, Sylvia de Bejar anima a hombres y mujeres a responsabilizarse de su disfrute. Mejorar la vida sexual implica saber que se quiere y que no, atreverse a probar lo que nos tienta y luchar contra la pereza y timidez que nos impide expresarnos. Alcanzada esa sinceridad, experimentar se hace más fácil, sobre todo, con pareja estable; “Variar de sujeto erótico no mejora la vida sexual, pero si alimenta el deseo. Si la pareja esta bien acoplada, la relación sexual tiene más calidad. De cada uno depende elegir su opción”, explica Bolinches.


CONOCIMIENTO MUTUO

Del mismo modo que los caprichos pueden cansar, la rutina puede convertirse en algo necesario: “No comerías caviar cada día, aunque pudieras. No todo en el sexo es morbo. Acostumbrarse al otro, con sus defectos y hábitos, puede resultar erótico” aclara Sylvia de Bèjar.

Desde la confianza que da el conocimiento mutuo, es posible ir incorporando variantes consensuadas que respeten la regla de oro que sostiene Bolinches: “Todo lo que quieras, nada que no quieras, siempre desde el deseo previo y adecuado con tu escala de valores sexuales”. Una vez establecida la norma y liberada la mente, comienza el tiempo a sumergirse en el placer erótico, de descubrirse y descubrir al otro alimentando fantasías, inventando juegos y estimulando los sentidos para despertar el deseo.


Los juegos de parejas son divertidos y, además, acrecientan la complicidad y el deseo.

SOLO O ACOMPAÑADO

Es bonito y divertido descubrir cosas juntos, pero no todo se puede conocer en pareja. Para conocerse sexualmente hay que dejar tiempo a la exploración. Si cada uno no sabe que le gusta y que no le gusta en la sexualidad, ¿como pedírselo o negárselo al otro? “Esperar que el otro te descubra es una postura cómoda e injusta” señala de Bejar. El autoconocimiento es mas fácil para el hombre, puesto que tiene menos zonas erógenas y fácilmente localizables. La mujer, sin embargo, tiene una sexualidad más sofisticada que requiere una mayor exploración. Para Bolinches, “el hombre se conoce mas, pero la mujer puede llegarse a conocerse mejor”. Aunque muchos lo viven aun como “prohibido”, la masturbación esta muy extendida: “En soledad pueden salir cosas que en pareja no salen”. “La masturbación compartida en pareja amplia la variabilidad orgásmica”.

martes, 9 de septiembre de 2008

LOS CAPRICHOS DE NUESTRO DESEO


LOS CAPRICHOS DE NUESTRO DESEO

Besos, Caricias y mucho humor:

Un roce sutil, un acercamiento de labios o una sonrisa dulce nos siempre son preámbulos de relación sexual, pero si de bienestar físico y emocional, de sensaciones placenteras y de complicidad con la pareja.

BESOS

Con los labios comemos, hablamos, reímos. Apenas unos centímetros cúbicos de nuestra piel acoge una de nuestras principales fuentes de relación con los demás: gracias a ellos nos comunicamos, con o sin palabras; son una de las zonas mas sensibles y sensuales del cuerpo y realizamos también uno de los actos mas bellos que podemos ofrecer: los besos.

“El primer beso documentado se remonta a 1500 a.c., en la India”, recuerda la psicóloga y sexóloga Miren Larrazàbal, pero no es hasta s. VI cuando datan los besos que van mas allá de la relación de madre e hijo –el origen del beso se remonta a cuando los primitivos trituraban la comida para dársela a los bebes juntando sus labios- . Desde entonces, su significado se ha ampliado mucho. Los hay que significan fidelidad, ternura o respeto, como el que se da en la mano al saludar a una persona relevante; o traición, como el de Judas. Los hay sociales también, afectivos o sexuales. En el Kamasutra se hace referencia hasta 30 tipos distintos. En su poema Besos, Gabriela Mistral los enumera poéticamente:

“Hay besos silenciosos, besos nobles, hay besos enigmáticos, sinceros, hay besosque se dan solo las almas, hay besos que por prohibidos, verdaderos…” (http://www.psychologiesrevista.com/).

Sin embargo, a pesar de su antigüedad y su función vital, su estudio no es tan antiguo. Términos como la filemamamia –el deseo de besar- o la besoterapia empiezan a escucharse ahora. El pasado 10 de mayo se celebro en la ciudad de Granada la “besada colectiva”, una oportunidad para refrendar sus beneficios, que son muchos.





Miren Larrazabal los señala: cuando damos un beso, se queman hasta 15 calorías, se mueven 30 músculos faciales, las pulsiones aumentan hasta 130, el cerebro libera endorfinas –la hormona de la felicidad, que produce una sensación placentera y adictiva- y oxitocina- asociada a la afectividad, la ternura y la creación de vínculos-. También sube la adrenalina, se produce mas saliva y el intercambio de fluidos refuerza el sistema inmunitario. Mejoran, en definitiva, la salud y levantan el ánimo.





Pero el beso, ese acto sublime de tocar algo con los labios, va mucho más allá. Como dice José Luís Arrondo en Historia intima del pene, “se pueden unir dos almas por dos bocas”. El beso es comunicación, unión, contacto. Y tiene una ventaja, en pareja cualquier momento puede ser bueno para darlo: por la mañana, al levantarse, antes de salir a la jornada laboral, a la vuelta, antes de acostarse, en la cama, en la cocina….Espontáneos, auténticos, naturales, eróticos o tiernos, todos y cada uno de ellos fortalece el lazo de unión de la pareja, el de amistad y el sexual también porque la boca es uno de los mayores símbolos sexuales: los labios son una de las zonas mas erógenas del cuerpo de la mujer y, junto con la juguetona lengua, tienen tantas terminaciones nerviosas que un beso con una gran carga sexual puede llegar a conducir a una mujer a alcanzar el orgasmo y a un hombre tener una erección.

SABOREAR SU SIGNIFICADO

Todos parecen beneficios; sin embargo besamos poco, muy poco. Como señala Larrazabal, si juntásemos todos los besos que damos en la vida, pasaríamos dos semanas seguidas besándonos, no mucho. Economizamos en este bello y significativo acto. O cuando los damos, los convertimos en algo rutinario, olvidando el fuerte vinculo emocional y no solo sexual que conllevan.

Sentirlos desde dentro, lo que transmitimos y nos quieren transmitir con ellos y ofrecer lo mejor de nosotros y de nuestros besos es posible y recomendable. Saborear su significado, rememorar los primeros besos de adolescencia, nos permitirá reencontrarnos con el placer de darlos y recibirlos, dejarnos llevar y redescubrir que la comunicación sexual afectiva en pareja puede ir mucho mas allá, puede engrandecerse tanto como nosotros queramos. Nuestro cuerpo esta lleno de poderosas herramientas. Como si de un guiso a fuego lento se tratara podemos ir añadiendo tantos ingredientes como consideremos.

CARICIAS

Una caricia es cualquier cosa que nos hace sentir bien: una mirada, un contacto, una palabra que nos dicen o decimos…..


Junto con los besos, uno de los lenguajes mas poderosos es el de las caricias. José Luis Arrondo recuerda que la zona erógena mas extensa es la piel: “Toda la piel del cuerpo se puede estimular, es como un gigantesco mapa de comunicación con los sentidos. Este órgano sexual cubre un total de 1.9 metros cuadrados en el hombre y 1.6 en la mujer. (…). Somos capaces, mediante las caricias, de despertar sensaciones, estremecimientos e inenarrables gozos”.

Como con los besos, las caricias no tienen porque implicar un fin sexual. Como define Ceistina Corbella “la caricia puede ser cualquier cosa que nos hace sentir bien: una mirada, una palabra, el contacto físico, algo que decimos a otro o que nos dicen o que nos decimos a nosotros mismos”.

Las caricias son vitales, Eric Berne decía que son necesarias para la supervivencia, de bebes primero pero de adultos también: son una forma de comunicación, de expresarnos, de recibir los mensajes del otro y de las pocas maneras que tenemos de romper la sensación de soledad que podemos tener en determinados momentos. “El contacto físico es un lenguaje directo, honesto, sin ambigüedades”, explica Corbella, en el que se expresa y recibe lo que se esta sintiendo siempre que no haya prejuicios. Sin embargo, también somos escasos en caricia por diversas razones: nos sentimos más vulnerables, invadidos o las vemos innecesarias. La educación también nos influye. De bebes, las caricias son mucho mas continuadas para a partir de una corta edad empiezan a reducirse hasta que se redescubren en la adolescencia. Entonces, comenta Corbella, “se recuperan pero ya por el interés por el sexo. Entonces, cobran un sentido diferente, no son gratuitas y espontáneas”.

Recuperar el lenguaje de las caricias es posible, siempre que estemos dispuestos a hacerlo. Un contacto espontáneo, un tacto, un simple acercar la mano, un rose sutil y sin prisas abre un mundo de posibilidades. Con las caricias sentimos el cuerpo de quien nos acompaña y el propio nuestro, con ella nos comunicamos, nos expresamos y sentimos a la otra persona.








HUMOR:

Nuestro día a día es más gratificante si se le acompañan los besos, las caricias y el buen humor, importante en nuestras vidas y en la sexualidad. Como apunta Ana Sierra “tenemos que cuidar nuestra sexualidad con sentido del humor, para desdramatizar los percances que puedan aparecer y para disfrutar el máximo con una sonrisa en el corazón. El sentido de humor no solo trabaja como herramienta de emergencia en los malos momentos, sino para prevenir que no aparezcan”. Cuando se practica el buen humor en la pareja, “se afrontan mejor las dificultades, con mayor unión y comprensión. Esto se refleja en la cama y fuera de ella. Igualmente la capacidad de juego y la creatividad se ven favorecidas”.

El humor es, en definitiva, algo serio. “La idea no es que sonriamos a todas horas, seria agotador y pareceríamos poco serios en determinadas situaciones. Lo que funciona es sentirse alegre por dentro, que sonría nuestro corazón, y se consigue trabajando la sonrisa y la risa. Podemos ser divertidos y serios sin ser aburridos. La vida esta para disfrutarla y cuando mas divertida nos parezca mejor, mas desearemos seguir con ella”. Ana Sierra lo tiene claro: “Hagamos el humor”.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Mucho más que sexo:

Enseñarles no es solo hablarles de genitalidad; la sexualidad es mucho más amplia, es también afectividad. Darles amor, respetarles, hablar con ellos con naturalidad y responderles a sus dudas desde niños es el primer paso.

Creemos que por tener acceso a más información, los chicos de hoy saben mas de sexo que en generaciones anteriores, sin embargo, teniendo los mismos mitos, dudas e inquietudes. La preocupación por el tamaño del pene, el “si digo ‘no’ me plantarà”, la idea que los chicos deben ser mas fuertes y dirigir las relaciones sexuales o de quien sin coito la relación sexual no es completa siguen vigentes hoy día.

Las cosas en torno a la sexualidad apenas han cambiado. Francisca Molero, medico, sexóloga, directora del Institut Clinic de Sexología, en Barcelona, y autora de Sexo Joven (marge Books), y Félix Loziaga, Doctor en Psicología, profesor de psicología de de la Universidad de Deusto y autor de Nuevas Técnicas didácticas en educación sexual (McGrawHill), analizan sus errores y los de los padres en educación y avanzan las herramientas que están en nuestras manos para que la información que tienen sea una baza y no un muro. El problema, recuerda Molero, es “que tienen mucha información, pero que no pasa por un filtro de autocrítica, la dan como veraz, sin analizarla”.

El sexismo sigue existiendo

Los roles hombre-mujer están cambiando rápidamente en la sociedad actual; sin embargo, todavía queda un largo camino por delante para desterrar de los falsos mitos que giran en torno a la sexualidad masculina y femenina y se mantienen también en las nuevas generaciones. La idea que los chicos deben saberlo todo y, por tanto, no pueden preguntar, por ejemplo; o su temor al gatillazo continúa. En este terreno, ellas están avanzando más rápido y se están difuminando los sentimientos de culpa o el no darse permiso para disfrutar. Como señala Loizaga “hay un patrón de genero muy marcado especialmente sobre los chicos. A ellas se les esta dando mas posibilidades de cambio y están empezando que pueden tener un papel de iniciativa. Pero sobre los chicos sigue habiendo cánones muy fuertes sobre el rol, el genero lo que deben hacer y no… Con ellas se han trabajado mas aspectos de autonomía porque en los chicos eso ya estaba, lo que había que haber trabajado en la parte mas afectiva y de debilidad que tiene todo hombre”.

ENTRE LOS JOVENES TODAVIA SE MANTIENE LA IDEA QUE ELLOS TIENE QUE SER LOS MEJORES AMANTES Y TENER LA INICIATIVA.


En opinión de Francisca Molero, aunque han cambiado las practicas sexuales, “no así la interiorización de la sexualidad como derecho ni la responsabilidad que tiene cada uno para aprender a disfrutar ni la sexualidad responsable. A los chicos se les somete a mucha presión para ser el mejor amante y esta angustia muchas veces le lleva al gatillazo o a la eyaculaciòn precoz. A las chicas, por su parte, les cuesta decir ‘no’ y siguen teniendo una sexualidad dependiente de su pareja”.

Frente a los mitos y los tabúes sexuales, la mejor herramienta es ofrecerles una buena educación afectiva sexual desde niño. ¿Cómo y cuando ir transmitiendo esa educación? “Desde que nacen-asegura Francisca Molero-, tocándoles, acariciándoles, demostrándoles que les quieres y quieres a tu pareja; orientándoles cuando empiezan a querer conocer su cuerpo y el de otros, respondiéndoles las preguntas que hacen, proporcionándoles intimidad y respetando sus espacios. También es muy positivo hablar en familia de temas que puedan tener relación aprovechando noticias o hechos”.

Loizaga comparte su opinión: “La palabra sexual incluye la afectiva. En realidad, las relaciones sexuales son ‘te abrazo’, ‘te miro’, ‘te deseo’, ‘me gustas’, ‘tengo miedo’, ‘me da gusto’… Esto incluye siempre la afectividad y a veces relaciones menos gentilizadas. Los adultos, día a día, hacen la educación sexual. Para una afectividad madura, el apego y el vínculo entre padres, madres e hijos es básico. Los hijos e hijas que han sido respetados, queridos y abrazados en momentos de dificultad responden mucho mejor. El apego y el vinculo en la familia dan seguridad para una relación corporal y afectiva madura en la adolescencia y los adultos”.

Transmitir con naturalidad:

Loizaga coincide también en la importancia de aprovechar cualquier ocasión para la educación afectiva sexual: “hay muchas técnicas para que padres y madres puedan reflexionar respecto a la sexualidad: desde películas hasta una tertulia en la cena, en el coche o en un viaje, incluso las cancines que se oyen en la radio; son una disculpa para hablar de lo que piensan y como lo ven. Con los más pequeños están los cuentos, a través de los que podemos hablar de miedos, valentías, afectos y desprecios. También en familia podemos viajar por Internet”.

Sin embargo, para poder educarles bien en ese terreno, hay que desterrar los mitos que aun perviven en los adultos y empezar a vivir la sexualidad de forma natural. Todavía cuando se piensa en educación sexual se piensa solo en hablarles sobre los peligros del sexo, pero la educación afectiva es mucho mayor. Como advierte Francisca Molero, no podemos dividir, si antes no sabemos sumar. “Es difícil transmitir, si no conocemos bien lo que trasmitimos. La interiorización que cada uno haga de su sexualidad y la de su pareja es lo que realmente transmitimos, sobre todo en comunicación no verbal. La transmisión de la sexualidad no es diferente a la transmisión de los valores, de derechos humanos y de respeto al otro”.

Bibliografía:

F. Loizaga (2007) Nuevas técnicas didácticas de educación sexual. McGraw Hill. Métodos para la educación afectiva sexual.
F.Molero (2008) Sexo joven. Una guía para que los jóvenes disfruten una sexualidad sana. Marge Books.

miércoles, 30 de julio de 2008

EL OTRO ANORMAL: INDIANA VALLEJOS*

Anormal: adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.Ambrose Bierce. “Diccionario del Diablo”

El de normalidad es un concepto que permite establecer demarcaciones entre lo Uno Mismo y lo Otro, y que incluye bajo la denominación de anormales a grupos cada vez más numerosos de los que pueden ser agrupados como “el resto”, de lo que no son Nosotros.

Un “resto” que comprende a locos, pobres, rebeldes, deformes, ciegos, rengos, sordos, poco inteligentes, “multi-impedidos”, extraños, “GLS”1 , y otros que serán inventados y construidos como anormales a partir de un trasfondo de expropiación del techo, la tierra, el trabajo, la ciudadanía, en un desplazamiento que va del control de la morfología y la conducta de los cuerpos hacia un criterio de control con énfasis en las víctimas de una economía injusta y de la privación que señala grupos poblacionales.

En este artículo me detendré a pensar en un «Otro que ha sido y es todavía, inventado, producido, fabricado, (re)conocido, mirado, representado e institucionalmente como otro ‘deficiente’, una alteridad ‘deficiente’, o bien, aunque no sea lo mismo, otro ‘anormal’, una alteridad ‘anormal». (SKLIAR. 2002 : 113)

Un Otro discapacitado en el que es necesario pensar para desnaturalizar su producción como algo ajeno al Nosotros, porque la discapacidad no es un fenómeno biológico sino una retórica cultural, y de ahí que no pueda ser pensada como un problema de los discapacitados, de sus familias o de los expertos.

La discapacidad es una idea cuyo significado está íntimamente relacionado con el de la normalidad y con los procesos históricos, culturales, sociales y económicos que regulan y controlan el modo a través del cual son pensados e inventados los cuerpos, las mentes, el lenguaje, la sexualidad de los otros. La discapacidad es entonces una categoría social y política; es una condición producida por la interrelación de las estructuras económica, social y cultural con la deficiencia, es decir, es una forma de opresión social que impone limitaciones a los sujetos que presentan algún déficit.La construcción de la normalidad como categoría de señalamiento.Es preciso circunscribir a qué refiere lo normal, establecer los límites de la normalidad y la anormalidad, y consecuentemente, comprender cómo se ha operado la clasificación, ubicación y ordenamiento de los sujetos.

El concepto de normalidad es una invención de la Modernidad, que se instaura como una categoría que rige la mirada de médicos, educadores y criminólogos a partir del siglo XIX.Pero es una categoría que se construye desde su negación, porque lo que su origen sintetiza no es la normalidad, sino la anormalidad, que confirma la propia pertenencia a lo Uno, a lo Mismo.

Una categoría inventada para confirmar lo propio e instalar el control, expulsar, aniquilar, corregir, censurar, moralizar, domesticar todo lo que exceda sus propios límites, todo lo Otro.Esta construcción de lo anormal construye a su vez un Otro que encarna “nuestro más absoluto temor a la incompletud, a la incongruencia, a la ambivalencia, al desorden, a la imperfección, a lo innombrable, a lo dantesco,... Un Otro cuyo todo y cada una de sus partes se han vuelto objeto de una obscena y caritativa curiosidad, de una inagotable morbosidad, de una pérfida etnografía de lo mismo, de un sueño o ideal de completamiento del otro, de perfectibilidad del otro, de corrección del otro, de normalización del otro” (SKLIAR. 2002 : 114)

Michel Foucault sostiene que el anormal se constituye como un dominio específico a partir de la síntesis de tres personajes: el monstruo humano, el individuo a corregir y el onanista. Personajes pertenecientes a distintos momentos históricos, y que confluyen en la configuración de la identidad anormal. Síntesis que perdura aún hoy, en el sentido de que todo aquel señalado como loco, delincuente, discapacitado o pobre, entre otras anormalidades posibles, evoca, en alguna medida, imágenes de alguna de estas tres figuras.Según Foucault, la fuerza clasificatoria y productiva de la normalización de la sociedad moderna se sostuvo en dos estrategias complementarias: la constitución, en el plano del discurso, del concepto de “anormal” y la medicalización de la sociedad.

Por ello, la producción de la noción de anormalidad debió ser positivizada para encubrir su capacidad de demarcación y las consecuencias de expulsión que generaría. Debió ser naturalizada, para aumentar su eficacia en el señalamiento. Debió ser mimetizada en “lo dado”, para ser instalada como una estrategia de homogeneización de la sociedad.Y en ese tránsito hacia lo positivo, el Otro fue convencido de que está mal ser lo que es, fue persuadido para que deje de ser, fue manipulado minuciosamente para ir en pos de la pertenencia a lo Mismo. Un proceso que a la vez que naturalizó la normalización instaló al Otro como anormal.Este proceso de naturalización se sostuvo en distintas producciones científicas, en la que la de la sociología tuvo un lugar preponderante.

En la producción sociológica de Comte y Durkheim, el análisis de lo normal y lo patológico adquiere una posición central. Estos autores instalan la noción de lo normal como contracara positiva de lo patológico, y por lo tanto asimilado a lo sano, lo que implica analogías organicistas y metáforas del cuerpo social.

Comte hace uso de los conceptos de normalidad y patología en el interior de un marco conceptual que supone leyes sociales análogas a las leyes que rigen el cuerpo individual. Afirma que cualquier análisis de fenómenos patológicos debe basarse en el conocimiento de fenómenos normales; e inversamente, el estudio de lo patológico es indispensable para conocer las leyes de lo normal; pero no establece ningún tipo de criterio para decidir qué es lo que debe entenderse por normal, y se limita a igualar lo normal con lo “natural”. Lo normal se reduce entonces a “naturaleza” o a “armonía”, y consecuentemente lo anormal a “desvío” de la naturaleza o a desarmonía. Se trata de una distinción estética y moral.

Emile Durkheim, si bien no renuncia a la metáfora organicista, no se refiere a la sociedad como una totalidad armónica y unificada en la que no normal es lo antinatural, sino que considera la “pluralidad” propia de las especies y de las poblaciones, en una suerte de relativismo.Es posible calificar de patológico un hecho sólo en relación con una especie dada, pero no es posible definir en abstracto y de manera absoluta las condiciones de la salud y de la enfermedad. Así como cada especie tiene su propia salud ese principio es aplicable a la sociología. Es necesario no juzgar una institución, una práctica o una máxima moral como si fuesen malas o buenas en y por sí mismas, para todos los tipos sociales indistintamente. Además de variar las normas de salud para un individuo salvaje y otro civilizado, también se producen variaciones que se manifiestan regularmente en todas las especies, y están referidas a la edad.

Por lo tanto no puede afirmarse que un hecho es normal para una especie social dada sino en relación con una fase de su desarrollo; por consiguiente, para saber si tiene derecho a esta denominación, no basta observar en qué forma se presenta en la generalidad de las sociedades que pertenecen a esta especie, sino que además debe tomarse la precaución de considerar la fase correspondiente de su evolución.Lo normal posee, desde esta perspectiva, un carácter doble: es al mismo tiempo tipo y valor, y es ese carácter el que le confiere la capacidad de ser “normativo”, de ser la expresión de exigencias colectivas. Desde el momento en que lo normal es afirmado como un valor, la polaridad emerge casi de modo necesario; pues si algo es querido como un valor su contrario será rechazado como un disvalor. Cada uno parece precisar del otro para poder afirmarse. La patología precisa de lo normal en relación a lo cual se afirma como desvío, pero lo normal precisa de la existencia de su otro para afirmarse como un valor que merece ser perseguido.

Contemporáneamente a estos sociólogos, Adolphe Quetelet formuló el concepto de hombre medio. Hombre-medio como construcción abstracta de un individuo inexistente, que resulta del promedio de los atributos de los hombres. Este estadístico francés puede ser considerado el fundador de la biometría,2 que permitió elaborar la noción de que las características humanas pueden ser medidas y establecidas, de una vez y para siempre mediante un artificio matemático, como características normales del hombre.

Desde el punto de vista estadístico, un sujeto es un valor, que puede ser considerado normal por la ubicación que tiene dentro de un intervalo, donde están la mayoría de las observaciones realizadas. Este intervalo se grafica en lo que se denomina “Curva de Bell” o “Campana de Gauss”, que comprende, por ejemplo al 95% de las personas de ese universo, estableciendo los ‘umbrales de normalidad’ y la noción de ‘desvío’. Cada una de estas explicaciones tiene su vigencia en la actualidad, así, la normalidad es pensada desde un criterio estadístico, que se nombra como “lo común, lo de la mayoría, lo estándar, lo más frecuente, lo de todos (los normales), lo acostumbrado, el término medio”, que permite establecer parámetros de medición y modelos a alcanzar.

Lo normal también es entendido como una convención de la mayoría, y alude a personas que no tienen características diferentes (a esa mayoría). La norma define lo igual a Sí Mismo, y lo que pertenezca al ‘más allá’ de los límites, serán las minorías anormalizadas. Asimismo aparece en la definición de los límites de la normalidad y la anormalidad, un criterio de funcionalidad, de utilidad y de capacidad de adaptación a los desafíos y resolución de problemas de la vida cotidiana. Lo normal se asemeja a lo eficiente, lo competente y lo útil: un cuerpo normal se puede adaptar eficientemente a los requerimientos de la vida productiva.

El concepto refiere a un resabio eugenista3 que, presupone violencia y manipulación en su definición, a la vez que considera a la mayoría, como la totalidad –el todos como un todo homogéneo– cuya regularidad adquiere un valor prescriptivo: como son todos es como hay que ser, como se debe ser. Así, la norma estaría dada en la naturaleza y en este sentido esconde, bajo la apariencia descriptiva de la regularidad, la posibilidad de individualizar y comparar “el ser” con “el deber ser”.

Esta percepción de la norma como una ley de la naturaleza, que está dada por fuera de lo social, y que a la vez que nombra, constituye a los sujetos normales, genera una enorme dificultad para establecer quién define lo que es normal y convierte a éste en un concepto sin sujeto. Sin embargo, resulta necesario desentrañar cómo se realiza esa división entre lo normal y lo anormal, comprendiendo que precisamente en eso reside la esencia de la norma, en que no expresa una ley de la Naturaleza, sino una pura invención de los hombres.Alguna duda sobre la existencia de las normas se entremezcla entre esta eficaz naturalización, y transforma a éste en un concepto cuestionable -y veladamente cuestionado por los sujetos que lo enuncian- al que se refieren como “lo normal entre comillas”. Un término del que es posible pensar que se encomilla porque “hace ruido”, íntimamente molesta, esconde la sospecha de una violencia en la demarcación y clasificación de los sujetos. Encubre la sospecha de que esa violencia puede volverse contra uno mismo, -transformándonos en anormales- y ser ejercida sobre el propio cuerpo.

La normalidad se presenta, entonces, como una categoría de señalamiento de lo propio y lo impropio, en un intento eficaz de discernimiento, de marcación y demarcación, de clasificación, de separación entre Nosotros y los Otros.Lo que se establece estadísticamente, por frecuencia de aparición –la ‘inocente’ descripción de lo que es– adquiere el valor de norma, de patrón, de prescripción de cómo se debe ser. El sujeto normal es entonces un prototipo de aquel hombre medio imaginado por Quetelet, contra el que todos seremos medidos, evaluados, señalados y convenientemente clasificados.En este sentido, la normalidad refiere a las posibilidades de inscribirse en lo común, de obedecer las prescripciones sociales, y al establecer cómo se debe ser, establece conductas esperadas, relaciones esperadas, deseos esperados, amores esperados, odios esperados, aprendizajes esperados, hijos esperados, porque expresa la medida de todas las cosas: la normalidad es la medida del mundo. Nos encontramos así, con la dimensión productiva de las normas.

Normas que producen cuerpos a su medida, fabrican un tipo de sujetos ajustados a los límites, con unos modos específicos de hablar, de comportase, de percibir el mundo y de moverse en él, de sentir, de obedecer. Normas que fabrican sujetos útiles, productivos y capaces de adaptarse a los requerimientos de la inserción productiva en la vida social (en la vida normal). Todo aquello que no sigue esa norma es señalado, separado, castigado, expulsado a territorios de exclusión.Lo desconocido, lo diferente, es lo que es diferente a lo normal y desconocido para los normales, y es de éstos últimos de quienes no se habla. Tradicionalmente se ha dicho «de eso no se habla», refiriendo a lo anormal y eso oculta que lo realmente prohibido es hablar de la norma, no de su transgresión.Lo normal es lo que se puede dar por supuesto, por obvio, por conocido por todos, y por lo tanto, naturalizado. Por ello lo normal no produce ninguna interpelación, no perturba, no inquieta, y como su contracara, lo anormal interpela, perturba, inquieta produce temores, desequilibrio, incertidumbre. La transgresión, la desviación, la anormalidad son y han sido objetos de medición, de establecimiento de límites, de control, de corrección, de expulsión, de aislamiento.

Aquello que se ajusta a la norma, pasa desapercibido, sin llamar la atención de ‘los otros ojos (los ojos Unos)’, de las ‘otras conciencias (las conciencias Unas)’, sin convocar a quien evalúa, señala y clasifica. Lo que se desvía de la norma, se torna aberrante4 –precisamente por su desviación–, y se convierte en objeto de señalamiento.“La realidad es que nuestro mundo es un mundo en que la presencia de seres diferentes a los demás, diferentes a esos demás caracterizados por el espejismo de la normalidad, es vivida como una gran perturbación” (PEREZ de LARA. 2001 : 295)Lo normal establece entonces una frontera, porque la normalidad es LA MEDIDA, del tiempo y del espacio. Defender la frontera para que nadie se ubique en territorio equivocado, exige una práctica exhaustiva de examinación, por lo que se reserva a los expertos: médicos, psicopedagogos y psicólogos, entre otros profesionales.

Esta práctica de examen experto se objetiva en un diagnóstico experto y se transforma en una profecía, eliminando toda posibilidad de sorpresa, de asombro, conjurando lo inesperado y lo imprevisible y restringiendo las potencialidades creadoras de profesionales que con este sujeto se entrecrucen, que se verán limitados a intervenciones basadas precisa y exclusivamente en esos diagnósticos.Identificar, clasificar, encontrar el margen, dividir, separar, nombrar, diagnosticar, predecir, pronosticar, prescribir tratamiento; todas operaciones que se realizan sustentadas en la asimetría de poder existente entre un sujeto clasificador y un objeto sometido a clasificación, se encarnan respectivamente en los profesionales, los expertos, y el discapacitado, el paciente, y en ocasiones, su familia.

Asimetría que se refuerza con posterioridad al diagnóstico, en el tratamiento rehabilitatorio: a quien le sea diagnosticada la anormalidad, será sometido a controles expertos y a procedimientos médicos y pedagógicos, dirigidos a corregir la desviación (de la norma, de los límites). Quien porte diagnóstico de anormal deberá enfrentar el duro camino del retorno a la mismidad normal, convirtiéndose en objeto de intervención [de corrección] de los profesionales que deben hacerse cargo de la anormalidad.El sujeto ya no es tal, sino sólo un objeto, perderá su nombre, pasará a ser llamado por su déficit –el rengo, el sordo, el mongui, el “disca”- y podrá ser mirado, medido, evaluado, corregido y vuelto a corregir, derivado, sometido a tratamiento, medicado, internado, escondido, expulsado, “integrado”, controlado. Prácticas que esconden su sentido de protección de los normales frente al peligro de la anormalidad.Enjuiciar la normalidad

Establecer demarcaciones para distinguir lo Uno Mismo del “resto”; distinguir para protegernos, para no correr el riesgo de convertirnos en el Otro; protegernos para conservar(nos); tal el sentido de la noción de normalidad.¿Y si el Otro no estuviera ahí para confirmar nuestra propia normalidad, nuestra propia Mismidad? ¿Y si el Otro no estuviera ahí para salvarnos de pasar a ser parte “del resto”?Re-conocer al Otro [anormal] y permitir la existencia de otros espejos, que no reflejen la Mismidad exige volver a mirar, para entender que las normas son “sólo” una invención de la Modernidad para conservar el orden.Y atrevernos a cambiarlo.
Bibliografía-FOUCAULT, Michel. 2000. “Los Anormales”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires.-MURILLO, Susana. 1997. “El discurso de Foucault: Estado, locura y anormalidad en la construcción del individuo moderno”. Oficina de publicaciones del CBC – Universidad de Buenos Aires. Buenos Aires.-PEREZ de LARA, Nuria. 1998. “La capacidad de ser sujeto. Más allá de las técnicas en educación especial”. LAERTES. Barcelona.-PEREZ DE LARA, Nuria. 2001. “Identidad, diferencia y diversidad: mantener viva la pregunta”. En: Larrosa y Skliar Comp. “Habitantes de Babel. Políticas y poéticas de la diferencia”. LAERTES. Barcelona. -SKLIAR, Carlos. 2002. “¿Y si el otro no estuviera ahí? Notas para una pedagogía (improbable) de la diferencia”. Escuela Marina Vilte –CTERA. Miño y Dávila Editores. Buenos Aires.-VEIGA NETO, Alfredo. 2001. “Incluir para excluir.” En: Larrosa y Skliar Comp. “Habitantes de Babel. Políticas y poéticas de la diferencia”. LAERTES. Barcelona.

1 GLS (gays, lesbianas y simpatizantes) es una denominación que utiliza VEIGA NETO para designar a aquellos que optan por prácticas sexuales y/o de género que no siguen las así llamadas “categorías normales”: masculina y femenina.2 Biometría refiere a la medición de todos los atributos físicos de las personas con el objetivo de su standarización3 Eugenesia: aplicación de las leyes biológicas de la herencia para mejorar la especie humana. Diccionario de la Lengua Española – Real Academia Española.4 Aberrante es definida por el diccionario como “desviación de lo conveniente o normal”. Diccionario Enciclopédico El Ateneo. *Licenciada en Servicio Social. Profesara Adjunta de la Cátedra Práctica Académica IV - Práctica Institucional - Facultad de Trabajo Social - UNER. Profesora Titular Seminario «Discapacidad» - Facultad de Trabajo Social - UNER. Directora del Proyecto «Discapacidad y Equiparación de Oportunidades» - Facultad de Trabajo Social - UNER. Asistente Social - Escuela Especial para Formación Laboral Nº 2111 - Santa Fe.