En el siguiente link econtrars un archivo leelo y comentalo
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/cont/56/pr/pr26.pdf
Antropología social es una especialidad de la Antropología General que basa su estudio en el conocimiento del hombre por medio de sus costumbres, relaciones parentales, estructuras políticas y económicas, urbanismo, medios de alimentación, salubridad, mitos, creencias y ecosistema. Sus mayores representantes con Bronislaw Malinowski, Edmund R Leech, Edward Evan Evans-Pritchard y A Radcliffe-Brown.
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En su Informe sobre caricias, Benedetti se abre el vasto mundo de la sensualidad y la sexualidad a través de las caricias, todo un lenguaje y uno de los muchos ingredientes que, trabajándolos a fuego lento, conforman la base de una sexualidad sana y placentera. Sin embargo, seguimos relacionando sexo con cama, coito y orgasmo. Perdemos así la enorme riqueza que esconde el mundo de la sexualidad, un terreno llenos de recónditos rincones donde perderse, entregarse y recibir, donde comunicarse…porque la sexualidad es ante todo” un modo de comunicación, de expresión de emociones”.
Fuente de placer personal y de pareja, de salud física y mental, cuando hay una actividad sexual sana y saludable, la persona se siente más segura de si misma y con mejor autoestima. Es, además, un modo de potenciar la pareja. “Cuando hay relaciones sexuales sanas se da una complicidad en la relación que no se consigue con otros modos de comunicación”.
Hablar sin temores
Pero la comunicación falla y mucho en el terreno sexual. El 50 % de las mujeres se quejan de que su pareja no conoce sus gustos, los hombres también. Pero ¿hablamos sobre ello? La respuesta es poco o nada: “Hay muchas parejas que tienen una comunicación excelente y, sin embargo, mantienen un silencio atronador en lo que al sexo se refiere. En ocasiones, esta actitud, tiene que ver con la vergüenza; otras con ideas irracionales, como pensar que la sexualidad debe ser algo espontáneo y hablar sobre ella hace que deje de serlo. Pero si el silencio suele ser muy negativo aun lo es mas algo mucha mas común: fingir que todo va bien, que se sienten plenos sexualmente, cuando en realidad se esta viviendo el sexo como algo predecible, se esta insatisfecho o se esta sufriendo cada vez que deviene un encuentro sexual”.
Parece que se habla de sexo en todos los lados –conversaciones entre amigos, libros, prensa…-en todos los lados menos en casa, donde seguimos sin atrevernos a decir lo que nos gusta o no y sin proponer cosas nuevas. Para luchar contra esa barrera hay que crear un terreno en el que pueda hablarse de la sexualidad sin tapujos, con la tranquilidad de ser aceptado y comprendido. El miedo a herir al qué pensará coarta el dialogo sexual.
Vencer barreras
Encontrar en la pareja la seguridad para expresar lo que sentimos y nos preocupa es la mejor manera de atajar estos problemas. Pero hablar con confianza no significa sentirnos obligados a contarlo todo, hay partes que deben quedarse en la intimidad de cada uno, como es el caso de algunas fantasías sexuales: “Pueden pertenecer al terreno de lo personal y solo compartir con el otro aquellas que contándolas va a favorecer en lugar de entorpecer el curso sexual. Ante la duda de contar o no una fantasía, es mejor guardársela para uno mismo”: (Bustamante)
Para alcanzar ese terreno en el que hablar con confianza también hay que superar otro problema habitual: la falta de espacio y tiempo de calidad. Creemos que pasamos mucho tiempo junto; sin embargo el unico tiempo que deberíamos contabilizar es aquel en el que ambos estamos por y para el otro. Muchas veces 30 minutos con un amigo en un café es mucho mas intenso que horas con la pareja.
LA FALTA DE SINCERIDAD EN TORNO A LA SEXUALIDAD, LA MONOTONIA, LA OBLIGACION Y LOS “DEBERIA” DESTROZAN AL EROTISMO.
Cambiar la actitud ante la sexualidad, vivirla con naturalidad, experimentarla no solo como sexo, sino también como el placer de estar en intima conexión con otra persona, de ser abrazado, de estar siendo ser amado, supone abrirse a un nuevo mundo. Supone también estar fortalecido para los malos momentos, que los habrá porque el deseo, caprichoso, tiene altibajos, la mayoría de las veces por variables externas. Falta de espacio y tiempo en la pareja, llegada de hijos, estrés, problemas económicos, laborales o de salud, efectos de determinados fármacos o conflictos con la pareja son algunos de los factores que explican la falta de deseo.
Son también muchos los fantasmas que surgen en torno a la sexualidad, mermando el placer: “La monotonía y rutina –destaca González-. Realizar la actividad sexual los mismos días, en los mismos lugares, como siguiendo un protocolo, destroza el erotismo y el deseo sexual. También afecta el deseo de quedar bien, de cumplir: la sexualidad se lleva mal con las obligaciones y los deberías”. Bustamante la complementa: “Tenemos que aprender a escucharnos y atender a nuestro verdadero deseo y no buscar el encuentro sexual porque “ya va tocando” o para contentar a la pareja. Convertir el sexo en una tarea o en un examen causa la perdida del deseo”.
Son muchos enemigos, pero tenemos un poderoso aliado, nosotros mismos. González lo explica: “El deseo sexual tiene una doble vertiente. Por un lado hay un componente hormonal, pero realmente el deseo depende del mayor órgano sexual, que es el cerebro. Depende de cómo cuidemos nuestra vida sexual, de cómo nos encontramos con nosotros mismos y con la pareja, etc.”. Carmen López Sosa hace una bella metáfora en Sexo y solo sexo: “Nuestro cuerpo es como una orquesta, en la cual el director es nuestro cerebro y el resto de nuestro organismo son los instrumentos que interpretan la partitura del placer. El jubilo que proporciona el placer crea adictos”.
Y este jubilo, en el que entran en juego todos nuestros sentidos, depende exclusivamente de nosotros por que, aunque baja el deseo sexual, si habitualmente tenemos una frecuencia de relaciones estables, el deseo se recuperara. Ante las etapas mas criticas, Bustamante recomienda “aceptar que el deseo puede atravesar por diferentes fases sin que eso signifique que se haya perdido el amor y ocuparse en vez de preocuparse. Tratar de seducir de nuevo a la pareja y alimentar el prolifero terreno de la fantasía”. Y entregarse al placer de descubrir, como rememora Octavia Paz en su poema A través:
Doblo la página del día
escribo lo que me dicta el
movimiento de tus pestañas.
Mis manos abren las cortinas
de tu ser, te visten con otra
desnudez, descubren los
cuerpos de tu cuerpo.
Mis manos inventan otro
cuerpo a tu cuerpo (…)
Al cerrar los ojos los abro
dentro de tus ojos (…)
Octavio Paz.




Creemos que por tener acceso a más información, los chicos de hoy saben mas de sexo que en generaciones anteriores, sin embargo, teniendo los mismos mitos, dudas e inquietudes. La preocupación por el tamaño del pene, el “si digo ‘no’ me plantarà”, la idea que los chicos deben ser mas fuertes y dirigir las relaciones sexuales o de quien sin coito la relación sexual no es completa siguen vigentes hoy día.
Las cosas en torno a la sexualidad apenas han cambiado. Francisca Molero, medico, sexóloga, directora del Institut Clinic de Sexología, en Barcelona, y autora de Sexo Joven (marge Books), y Félix Loziaga, Doctor en Psicología, profesor de psicología de de la Universidad de Deusto y autor de Nuevas Técnicas didácticas en educación sexual (McGrawHill), analizan sus errores y los de los padres en educación y avanzan las herramientas que están en nuestras manos para que la información que tienen sea una baza y no un muro. El problema, recuerda Molero, es “que tienen mucha información, pero que no pasa por un filtro de autocrítica, la dan como veraz, sin analizarla”.
El sexismo sigue existiendo
Los roles hombre-mujer están cambiando rápidamente en la sociedad actual; sin embargo, todavía queda un largo camino por delante para desterrar de los falsos mitos que giran en torno a la sexualidad masculina y femenina y se mantienen también en las nuevas generaciones. La idea que los chicos deben saberlo todo y, por tanto, no pueden preguntar, por ejemplo; o su temor al gatillazo continúa. En este terreno, ellas están avanzando más rápido y se están difuminando los sentimientos de culpa o el no darse permiso para disfrutar. Como señala Loizaga “hay un patrón de genero muy marcado especialmente sobre los chicos. A ellas se les esta dando mas posibilidades de cambio y están empezando que pueden tener un papel de iniciativa. Pero sobre los chicos sigue habiendo cánones muy fuertes sobre el rol, el genero lo que deben hacer y no… Con ellas se han trabajado mas aspectos de autonomía porque en los chicos eso ya estaba, lo que había que haber trabajado en la parte mas afectiva y de debilidad que tiene todo hombre”.
ENTRE LOS JOVENES TODAVIA SE MANTIENE LA IDEA QUE ELLOS TIENE QUE SER LOS MEJORES AMANTES Y TENER LA INICIATIVA.
En opinión de Francisca Molero, aunque han cambiado las practicas sexuales, “no así la interiorización de la sexualidad como derecho ni la responsabilidad que tiene cada uno para aprender a disfrutar ni la sexualidad responsable. A los chicos se les somete a mucha presión para ser el mejor amante y esta angustia muchas veces le lleva al gatillazo o a la eyaculaciòn precoz. A las chicas, por su parte, les cuesta decir ‘no’ y siguen teniendo una sexualidad dependiente de su pareja”.
Frente a los mitos y los tabúes sexuales, la mejor herramienta es ofrecerles una buena educación afectiva sexual desde niño. ¿Cómo y cuando ir transmitiendo esa educación? “Desde que nacen-asegura Francisca Molero-, tocándoles, acariciándoles, demostrándoles que les quieres y quieres a tu pareja; orientándoles cuando empiezan a querer conocer su cuerpo y el de otros, respondiéndoles las preguntas que hacen, proporcionándoles intimidad y respetando sus espacios. También es muy positivo hablar en familia de temas que puedan tener relación aprovechando noticias o hechos”.
Loizaga comparte su opinión: “La palabra sexual incluye la afectiva. En realidad, las relaciones sexuales son ‘te abrazo’, ‘te miro’, ‘te deseo’, ‘me gustas’, ‘tengo miedo’, ‘me da gusto’… Esto incluye siempre la afectividad y a veces relaciones menos gentilizadas. Los adultos, día a día, hacen la educación sexual. Para una afectividad madura, el apego y el vínculo entre padres, madres e hijos es básico. Los hijos e hijas que han sido respetados, queridos y abrazados en momentos de dificultad responden mucho mejor. El apego y el vinculo en la familia dan seguridad para una relación corporal y afectiva madura en la adolescencia y los adultos”.
Transmitir con naturalidad:
Loizaga coincide también en la importancia de aprovechar cualquier ocasión para la educación afectiva sexual: “hay muchas técnicas para que padres y madres puedan reflexionar respecto a la sexualidad: desde películas hasta una tertulia en la cena, en el coche o en un viaje, incluso las cancines que se oyen en la radio; son una disculpa para hablar de lo que piensan y como lo ven. Con los más pequeños están los cuentos, a través de los que podemos hablar de miedos, valentías, afectos y desprecios. También en familia podemos viajar por Internet”.
Sin embargo, para poder educarles bien en ese terreno, hay que desterrar los mitos que aun perviven en los adultos y empezar a vivir la sexualidad de forma natural. Todavía cuando se piensa en educación sexual se piensa solo en hablarles sobre los peligros del sexo, pero la educación afectiva es mucho mayor. Como advierte Francisca Molero, no podemos dividir, si antes no sabemos sumar. “Es difícil transmitir, si no conocemos bien lo que trasmitimos. La interiorización que cada uno haga de su sexualidad y la de su pareja es lo que realmente transmitimos, sobre todo en comunicación no verbal. La transmisión de la sexualidad no es diferente a la transmisión de los valores, de derechos humanos y de respeto al otro”.
Bibliografía:
F. Loizaga (2007) Nuevas técnicas didácticas de educación sexual. McGraw Hill. Métodos para la educación afectiva sexual.
F.Molero (2008) Sexo joven. Una guía para que los jóvenes disfruten una sexualidad sana. Marge Books.